8 de diciembre de 2012

Inside



Sentada en medio de esa habitación blanca acolchonada miraba completamente entretenida hacía la nada.

-¿Y está que?-preguntó uno de los que rondaban por ahí.
-Dicen que ella se volvió loca.
-Bueno...-dijo el otro obviando lo dicho.-...Es obvio, que todos los de aquí están locos; pero ¿Cuál fue su motivo?
-Ah~ te refieres a eso.- contestó el aludido.- Bueno, creo que una de las pocas cosas que te hacen perder la cordura...
-¿Cuál?
-El amor.
-¿En serio?-preguntó divertido el otro y miró a la chica a través de esa ventana pequeña.- ¿No estás bromeando?
-No, no lo estoy, ella está aquí desde ya un considerable tiempo, pero solo se sabe que su motivo para ser internada fue el amor.

Ambos callaron y decidieron husmear un poco más por esa pequeña y sucia ventana.


Y ahí estaba, aquella chica que alguna vez sonrió de felicidad. Aquella chica que alguna vez consideró que su corazón jamás se rompería .. O al menos no de esa forma. Perdida en sus pensamientos pasados, sintió como unas miradas llenas de morbo le miraban intensamente; giró su cabeza lentamente y clavó sus ojos verdes sin vida en aquellos dos rostros masculinos y curiosos mirándole fijamente.
Al hacer contacto visual con aquella fría y muerta mirada a ambos les recorrió un estremecimiento terrible por toda la espinal dorsal. Sintieron como en su espalda caía lentamente el sudor gélido y como aquella aterradora mirada estaba clavada en sus orbes.

-Está loca esa mujer...-murmuró el curioso.
-Te lo dije...-contestó el otro.- Es mejor que nos vayamos.
-S-Si... es mejor.


Todo esto lo platicaron sosteniéndole la mirada a aquella pobre mujer, una vez roto el contacto visual, optaron por seguir con su ronda de trabajo y seguir observando a los mismos locos de siempre.

Ella siguió mirando unos minutos más hacia la ventana siendo ajena a que aquellas personas se habían retirado y la habían dejado de nuevo con su única y fiel compañera: La soledad. Cuando logró reaccionar, miro el suelo. Jugó un poco con sus manos blanquecinas y esqueléticas y a los pocos minutos, unas gotas de agua salada corrían por sus pómulos hasta llegar a la barbilla y caer o perderse en su cuello.


¿Era todo así? ¿Terminaría de esta triste y mórbida manera? ¿Por que no podía tener otro final? 

Uno en donde ella fuera feliz... En donde estuviera fuera de este universo de cuatro paredes...

Uno en donde él estuviera vivo.



Suspiró sonoramente.

¿Qué hacer cuando tu alma esta congelada?

¿Cuando tu corazón esta roto?

¿Con cada uno de esos momentos que tenía planeados hacer?

¿Estaba bien con solo dejarlos por ahí, botados en algún lugar?


De nuevo lloró. Se llevó las manos a su delgado rostro y trató de detener la lluvia incesante que venía de sus ojos, era imposible, el detener algo que tenía guardado por muchos años.

No había llorado, desde el día en que su prometido había muerto, y apenas, después de diez años, soltó las lágrimas que se negó a dar ese día.

¿Estaba bien morir y seguir viviendo?

¿Con los sentimientos congelados?

¿Dejar que pasará el tiempo hasta que alguien, le despertará?

¿Qué haría con todo esto?

¿Con los recuerdos? ¿Los sentimientos? ¿Las palabras? ¿Las emociones? ¿Los recuerdos? ¿Con ella misma?



Se secó los ojos de manera agresiva, inhaló y exhaló varias veces hasta que su respiración regreso a ser la misma de antes. Miro de nuevo las cuatro paredes acolchonadas... Se perdió mirando a la nada y recordando el pasado.

Tal vez... Solo tal vez si congelaba todo aquello, podría ser feliz, de una manera un tanto retorcida, pero lo sería.

Solo ella, sus recuerdos, él y solo él.


No importaba si el mundo a su alrededor terminaba.

Si la vida dejaba de existir.

Si incluso, ella misma dejaba de existir.


Solo sería feliz con el simple hecho de tener aquellos sentimientos, recuerdos, palabras y momentos  que le recordarían que él existió alguna vez y que sobre todo...

Qué ella alguna vez fue feliz.



22 de noviembre de 2012

Había una vez...

Había una vez un chico que le gustaba la noche. Bueno, a la mayoría de sus conocidos les gustaba la noche. Pero él tenía una razón en especial, un motivo del por que amaba la noche.

Tal vez otros tenían el mismo motivo, pero él creía que era único su sentimiento.

Amaba la noche por muchos motivos; quizás desconocidos, o conocidos; pero eran SUS motivos. Amaba la noche por que era fría y solitaria, como su vida. Pero eso no le molestaba, al menos ya no; había aprendido a vivir de esa forma, y le gustaba su nueva forma de vida; siendo él y solo él, sin compañía de otros, ni necesidad de acudir a alguien más; disfrutaba de ese momento que pocos, solo muy pocos se daban; el disfrutar de estar consigo mismo.

Otro motivo era la frescura. Ah~ la noche para él era tan maravillosa y fresca, con la brisa que desprendía entrando el crepúsculo del día sentía como sus penas, dolores y alegrías se iban con esa ligera brisa de viento gélido.

Amaba el silencio; oh si, ese silencio que a muchos perturba, lo amaba como a nada, por que ahí mismo encontraba las respuestas a muchas dudas que tenía, el silencio era un buen consejero, pensaba el chico.

Adoraba con devoción extrema la luz tenue de la Luna y de sus inseparables compañeras las estrellas. Por que a pesar de lo espesa que podía ser la noche, siempre existía esa tenue pero hermosa y tranquila luminosidad que alumbraba su camino y pensamientos.

Idolatraba al frío, por que él; aquel hermano cruel y despiadado le hacía saber que estaba vivo; que, a pesar de lo que le ocurría en el día, aún tenía las sensaciones y emociones para darse el lujo de sentir.


Pero... De vez en cuando, solo de vez en cuando, detestaba todo eso. ¿Por que? Porqué aprendió a amar todo aquello de la peor forma: Quedándose solo, siendo rechazado, olvidado y juzgado. Jamás fue de importancia -aunque muchos le decían lo contrario.- Él sabía con los hechos y palabras de las personas, que jamás fue de importancia; al menos no la que él quería tener. Era indispensable para muchos; pero nadie se dio la pauta de ser indispensable para él.

Interés. Era todo lo que había ahí. Interés. Pero él mismo se dijo, que; si su destino era estar solo, con gusto lo aceptaría.

Y así fue como el chico amo la noche. Siendo un hijo de la Luna, hermano de las estrellas y un cómplice más del frío.

Pero esto... Solo era una vez...

28 de septiembre de 2012

¿Juventud?


¿Con que eres joven?

Veamos... Dices que eres joven y que puedes hacer lo que quieras; que eres joven y se te tiene permitido equivocarte; que eres joven y que tienes derecho a hacer estupidez y media...Solo por el simple hecho de que eres joven. Por que eres joven te tienes permitido dejar cosas a medias y abandonar algunos caminos; cosas, sueños, deseos, anhelos... Por que a final de cuentas aún no sabes que es lo que quieres en tu vida...

¿Con que eres joven, eh?

Ser joven no implica solo equivocarse, vivir el momento y solo dejar que el mundo ruede a tu alrededor. Soy joven igual que tú, quizás un poco mayor por unos años, pero aún así, los argumentos que utilizas se me hacen demasiado infantiles y estúpidos par alguien como tú.


¿Qué tienes una forma de pensar madura?
Tus pensamientos, acciones y palabras no concuerdan, no eres lógico ni con lo que dices ni con lo que haces.

¿Qué quieres irte de casa?
A ver genio. ¿Y donde vivirás? ¿Qué harás de ahora en adelante? ¿Podrás subsistir sin la ayuda de tus padres? Eres idiota. Solo eso de querer dejar la casa es un impulso de tu inmadura mente.


¿Qué quieres dejar de estudiar? Bien hazlo, pero solo pregúntate esto ¿Qué será de ti dentro de unos años? Hay millones de personas que SUEÑAN con mínimo tener la educación básica: leer y escribir. Y tú que estas teniendo estudios conforme a tu edad dices que la escuela es aburrida y estúpida.... La estúpida y aburrida es otra.

¿Qué quieres vivir al día, conforme pase la vida? Se vale, se vale... Pero dime... ¿Será así toda tu jodida vida? ¿No piensas planear lo que será de ti dentro de unos 10 años? ¿Lo que será de tu familia? ¿Amigos? ¿De ti mismo?

Eres solo un crío y así crees poder comerte el mundo de un solo bocado.

Cuidado que te puedes atragantar.

8 de septiembre de 2012

Noticias (?)

¡Hola Mundo cibernetico!

Bueno, primero que nada sé que muy pocos entran a este lugar, whatever; pero quiero hacer anuncio de que estoy en un proyecto que se me ocurrió hace un mes.

Este trata mas que nada de crear un libro (?) Si, podríamos clasificarlo de esa forma, oh no; esperen mejor "una recopilación de historias" sí, así suena mejor. Como sea, y pues esto estoy haciendo poco a poco, solo constará de 6 historias pequeñas. 

estaba pensando en el titulo y una opción era "Bittersweet life" que en español es "Vida Agridulce"(?) Pero entonces estaba leyendo mis capítulos -y ya me creo por llamarlos así xD- Y dije "¿Por que no llamarlos "Seis capítulos"?" y siento que suena mejor así.

Seis Capítulos. 

Por que le da ese toque de misterio (?)

Y por que quizás este más pirada que un enfermo mental xD En fin, esta es mi noticia.

Espero la lean TwT y si no, no hay problema, quería expresarlo.

Nos vemos/leemos!

Yuki'~




22 de agosto de 2012

Suspiro


Mirando a través de la ventana fría y gélida se sumía en sus pensamientos aquella chica de cabellos castaños claros; pensando en porque la vida le había jugado tan cruel a ella.

¿Lo merecía? Se preguntaba constantemente.

¿Era un castigo?

¿O solo una lección demasiado ortodoxa para ella?

No lo sabía y por más que se lo preguntará jamás encontraría la respuesta.

-Leslie… Es hora.- le llamó su hermano mayor.

Ella solo asintió con la cabeza; no tenía ganas de ver ni hablar con nadie. Su hermano en cabio suspiro. De verdad toda esta situación le estaba afectado de sobremanera a su hermana pequeña. Creía que, la vida, el destino, Dios o como quisiera llamarle había sido demasiado cruel con ella. Solo era una chica en plena juventud que deseaba amar y ser amada, que solo se preocupaba por cosas triviales de jóvenes de su edad… Pero este duro golpe le hizo ver la vida desde otra perspectiva.

Tomo su abrigo y se coloco con parsimonia, realmente no tenía ganas de ir… Por más que fuera su obligación no quería salir de esas cuatro frías paredes… No se le antojaba ver la luz del día; no quería ver a ningún ser humano sobre la faz de la Tierra… Solo quería ser parte de las tinieblas, ser una con la oscuridad y ser amiga intima del olvido; ¿Era mucho pedir aquello? No… Quizás no, pro el simple hecho de ir caminando escaleras abajo era respuesta a que por más que quisiera no podía, ni debía…

-¿Estás lista hija?-pregunto su madre.

Ella solo asintió.

Desde ese día… No había emitido ni una sola palabra, ni un solo fonema, ni una sola exclamación, era como si… como si su voz se hubiera esfumado, para ser remplazada por muecas. Todos en su casa le veían de forma diferente; bueno no era que le trataran de forma distinta, al contrario seguían tratándola como siempre, solo que ella… Era obvio que no se comportará de la misma forma como antes de lo sucedido.


Al salir de su casa se dio cuenta de que el cielo no estaba soleado como ella creía, hacía una ligera brisa y el cielo estaba parcialmente nublado. Bueno, al menos el clima estaba algo a su favor. 

Observo como su hermano y su madre subían al coche y le miraban a través de la ventana, esperando a que ella entrara. ¿De verdad tenía que ir? En serio… ¿No pensaban en su dolor? ¿En su agonía? ¿En su odio al mundo?

Suspiro. Sabía que si lo pensaban y por eso mismo querían que ella saliera y fuera a ese lugar… Por el “bienestar de ella” le decían.

Subió al coche y arrancaron dirección a la afueras de la ciudad. Ella solo se limito a ver por la ventana sin emitir un sonido, ni en si quiera preguntar algo o comentar, su madre y su hermano por el contrario iban algo tensos al no saber si abordar un tema o solo quedarse callados.

-P-Podemos comprar unas flores Leslie.- le dijo su madre.

-O si quieres nada…-refuto su hermano al no ver ni una sola pizca de interés por parte de ella.

-Si, quizás eso.- contesto la madre en voz baja.- Qu-Quizás eso…-murmuro.

-¿Mamá?-le llamo su hermano.

-E-Estoy bien, dame un minuto.

Su madre bajo la ventanilla para que algo de frío viento entrara por ella. El resto del camino los tres se fueron en silencio.
.
.
.
Al llegar al lugar se estremeció de pies a cabeza. Jamás pensó que un día en su juventud visitaría tal sitio; y menos en esas condiciones. Su hermano estaciono el coche y los tres bajaron con el mismo estado de ánimo, el guardia solo les miro y saludo con un gesto de cabeza; ella lo ignoro por completo y solo apretaba fuertemente la mano de su hermano mientras él y su madre la guiaban por el camino correcto. Debía de confesar que, ella no se atrevía mirar a su alrededor por miedo, miedo a soltarse a llorar o por miedo a retroceder y encerrarse en el coche. Prometió venir aquí; y ahora estaba caminando ahí; no debía de echarse para atrás. Caminaron unas cuantas veredas y unas cuantas manzanas hasta que en lo más profundo del lugar se detuvieron algo cansados por la larga caminata.

-Aquí es.- menciono su hermano aun tomándola de la mano.

Los tres se quedaron en silencio, ninguno sabía que seguía, se quedaron ahí, en silencio, pensando, indagando.
-¿Estas bien, Leslie?- llamó su madre.

Por primera vez en el camino, levanto la vista y enfoco sus ojos en la mirada esmeralda de su madre. No quería ver nada más, no por ahora. Le miro y comenzó a flaquear; ella se reflejaba en la mirada triste y preocupada de su madre. ¿Qué debía de hacer? ¿Qué era lo correcto?

-¿Hija?-pregunto una vez más.- ¿T-Todo bien?

-Todo bien madre.- hablo por primera vez en mucho tiempo. Su hermano y ella se sorprendieron.- Podrían… ¿Podrían dejarme sola por un momento?- ellos le miraron preocupados.- Estaré bien, mamá; Ian… Estaré bien.

-Cl-Claro…-contestó él.- Estaremos en aquel kiosco, por si se te ofrece algo.- dijo señalando el pequeño lugar alejado de donde ellos se encontraban. Ella asintió, y se fueron.


Una vez que ellos dos le dejaron sola, se atrevió a mirar el lugar.

Lúgubre.

Triste.

Oscuro.

Terrible.

Así era como lucía aquel cementerio, a pesar de que estaba bien cuidado, a pesar de que las flores abundaban ahí, de que el color verde de los pastos fuera predominante no le quitaba la vista de tenebroso y terrible a ese oscuro y frio lugar. Y sin más rodeo, miro la lápida a su frente. Era mucho más terrible y tétrica que el lugar. Trato de ser fuerte… de verdad que trato. Pero el dolor y los recuerdos era mucho más fuerte e intenso que no pudo resistir y cayó de rodillas al suelo, llorando.

-¡Leslie!- exclamo su madre desde el kiosco.

-Déjala madre, esto tiene que hacerlo ella sola.- le dijo su hijo mayor tomándola del brazo.

-P-Pero…

Su hijo solo la miro, y ella entendió que por mas que quisiera proteger a su hija, está era una de las cosas que debía de hacer ella sola por su propia cuenta. Así que opto por quedarse sentada y observar desde la sombra del lugar a su hija.
.
.
.
Las lágrimas corrían libremente por sus mejillas de porcelana. ¿Hacía cuanto tiempo no había llorado? Había perdido el tiempo de abstinencia. Pero a decir verdad, se sentía tan bien el llorar libremente, el poder sacar todas esas emociones que por meses se guardo.

-Perdóname…-murmuro entre sollozos.- Perdóname… Evan; perdóname… yo… yo…
Se tiro en el suelo y lloro como jamás en su vida había llorado, lloro como si de ello dependiera su existencia. Lloro como si en ello se le fuera el alma.

-Per…Perdóname- lloraba.- Yo... Yo… ¿Por qué me dejaste? ¿Por qué solo te fuiste tú, y no me llevaste contigo? ¿¡Eh!?- decía la chica de cabellos rubios siendo ahora presa de la furia.- ¿Acaso no me prometiste amor eterno? ¿No me vendiste un cuento de hadas diciéndome que siempre juntos? ¿¡Donde carajos esta todo eso!?

Arranco unas hierbas del pasto y las lanzo en dirección a la lapida perlada, y después comenzó a dar golpes en el césped. Era cierto, e habían prometido amor eterno, y todo lo que los jóvenes enamorados hacen, pero lamentablemente… Él había tomado otro camino diferente al de ella.

Recordaba con claridad aquel día… Aquel estúpido día en el que ambos habían decido salir a dar la vuelta, como lo hacen las parejas hoy en día. Fueron al cine, comieron algo de helado, decidieron luego pasar a un restaurante familiar a comer y finalmente dieron una corta caminata nocturna, antes de ir a la casa de ella. Todo iba bien, entre risas, bromas, pláticas profundas, peleas, entre todo aquel día era maravilloso… Hasta el momento en el que llegaron a la avenida principal para entrar a la estación del metro, que se encontraba unos metros lejos de ellos; ellos iban a cruzar la calle y se habían fijado por donde… Pero aquel estúpido conductor ebrio, aquel bastardo que tomo la ligera y estúpida idea de conducir estando bajo los efectos del alcohol…

-Pensé que jamás nos pasaría algo así.- murmuró ella recordando.

-Pensé que…-su voz se quebraba con cada palabra.- qué jamás nos pasaría lo que pasa en las películas o en los libros. Qué uno de los dos diera la vida por la otra persona. Jamás pensé que nos pasaría eso… Evan.

Cruzaban tranquilamente la calle, cuando aquel conductor comenzó a zigzaguear; él se había dado cuenta y trato de apresurar el paso, pero ella iba tan enfrascada en la plática y el ambiente que jamás noto la tensión de su novio.

-Leslie- le llamó algo tenso.

-¿Qué pasa Evan?-pregunto confundida.

-¿Sabes que te amo, Verdad?-dijo aun caminando por la calle.

-Si... Lo sé tonto.- dijo ella divertida.- Y yo te amo a ti.

-Siempre te amaré, ¿De acuerdo? Pasé lo que pasé, siempre te amaré.- le dijo él tomándola del brazo.

-Evan… ¿Qué pasa?-se preocupo ella.- ¿Evan?

-Te amo, Leslie…

-Yo también Te amo, Evan.- decía algo nerviosa- Pero que pasa, ¿Qué pasa?

-Adiós, amor mío…

La abrazo con fuerza y ella quedo completamente extrañada, luego sintió como un golpe sordo daba con ellos y sintió dolor, mucho dolor, su vista quedo desenfocada y sus sentidos aturdidos, cuando pudo enfocar su mareada vista observo que había mucha gente a su alrededor, gritos, llantos, llamadas de auxilio, y ella se sentía completamente adolorida. Sentía dolor, físico, mental y emocional, desesperada comenzó a llamar a su novio, pero a duras penas podía respirar. ¿Qué había pasado? ¿Donde estaba Evan?

La gente del lugar no podía creer lo que sus ojos habían visto. Aquel joven chico, dio la vida por su novia, la abrazo con fuerza y protegió el delicado cuerpo de la chica con el suyo, al impacto de aquel conductor ebrio que fue a parar a la acera del lugar; albos cuerpos de los chicos salieron disparados hacia el aire y después contra el suelo, él había dado su vida por salvarla, había muerto por el impacto y ella había tenido contusiones y heridas fuertes, y aun así, le llamaba con voz débil y desesperada.

-Pobre chica…-murmuraban algunos del lugar.
-Él dio la vida por ella…
.
.
.
Estuvo internada en el hospital por dos meses, un mes de reposo adicional. En total fueron 3 meses de no saber de la muerte de su novio, hasta que pensaron que era el momento ideal. Ella solo lo tomo como una cruel broma al principio pero al ver que nadie le decía “Es una broma, sonríe” comenzó a entrar en la negación para después quedar completamente en shock. Y ese día… Ese día había decidido verificar con sus propios ojos, lo que muchos le dijeron pero que ella negó.

Y ahí estaba frente a la lapida de su novio, llorando con libertad y reclamándole el porque le había dejado. Cuando pudo controlar las lagrimas, se las seco y miro la lapida perlada.

-Fuiste un idiota.- dijo algo aliviada.- Pero creo que te debo las gracias. Gracias Evan, por amarme, por cuidarme, por aceptarme, por protegerme… Y por salvar mi vida.

Una ligera brisa despeino su rubio cabello. Y una fragancia a Lilas le llego a sus fosas nasales.
Las lilas eran las flores favoritas de Evan… Ella sonrió con nostalgia y dejo un tulipán rojo frente a la lápida.

-Te amo, jamás dejaré de hacerlo, aprovecharé la segunda oportunidad que me diste. Viviré por ti y por mi Evan. Te amo. Adiós.

Bueno, a final de cuentas, él le había brindado una segunda oportunidad. Su amor se había terminado, pero gracias a él, conoció el significado de amar. Le dolía su partida, pero él decidió hacer eso por ella. Porque le amaba. Y como ella le prometió.

Viviría por los dos.

15 de julio de 2012

Oscuridad


Escondido tras las puertas de aquel viejo y gastado ropero se tapaba la boca para tratar de no hacer el más mínimo ruido. Lamentablemente; aquel viejo y gastado ropero tenía agujeros y por medio de ellos podía ver lo que estaba sucediedo a su exterior.

¿Cómo fue que llegaron a ese punto tan crítico?

Sabía de ante mano que su madre, jamás fue una buena mujer.  Bueno, una buena madre; en general nunca fue un ser humano de su devoción; siempre fue irresponsable, ingenua, despreocupada. Le gustaba la vida fácil; vivir despreocupadamente sin importarle el mañana; vivir día con día, conforme a lo que viniera sin preocuparse por lo que le sucediera a ella, o a su alrededor.

-¿Mamá?-susurró preocupado.

Solo se escucho un grito ahogado seguido de muchos ruidos sordos. Aquel chico de tan solo siete años, se tapo la boca y dejo que sus bellos y asustados ojos avellanas soltaran unas cuantas lagrimas impregnadas de lo más horrible que el ser humano pudiera sentir: Miedo. Sus pequeños orbes se movían hiperactivos tratando de buscar de entre aquellos agujeros la figura materna que jamás estuvo acostumbrado a apreciar.

¿Quién se supone que era él? ¿O era ella?

Porque lo poco que lograba ver el chiquillo, solo eran dos cuerpos luchando; uno probablemente por su patética y corta vida; mientras que el otro trataba de luchar por lo contrario: robarle su vida. Y es en ese punto en donde el chico se preguntaba; ¿Por qué estaba sucediendo esto? ¿Qué fue lo que hizo su despreocupada e irresponsable madre; para que la estuvieran tratando de matar?

“Bum, Bum, Bum” hacía su corazón frenéticamente; asustado se toco el pecho de tal forma que sus pequeñas, frías y sudadas manos pudieran acallar aquellos gritos desesperados de su corazón. Siguió buscando con la mirada rastro de su madre o de aquella otra persona que se encontraba en la casa.

Silencio.

Fue lo único que pudo escuchar y sentir. Silencio. Pero no era el típico silencio al que uno esta acostumbra; no, aquel silencio era en especial pesado, atrayente y perturbador hasta cierto punto. Inconscientemente comenzó a llorar y una vez más se tapo la boca para evitar que de ella salieran gemidos o sonidos que pudieran llamar la atención y hacer que su existencia peligrara.

Pasados unos minutos –y tras haberse calmado- decidió que, debía de salir de aquel viejo ropero e ir a investigar que fue lo que sucedió. Con temor y demasiada parsimonia el chico de cabellos negros salió con sigilo y con cuidado de no hacer ruido camino por aquella sucia y descuidada habitación, perteneciente a su madre.

Bueno, estaba seguro de una cosa: lo que era la habitación de él, su madre y el baño estaba libres de peligro. Solo le faltaba la cocina y la sala de estar. Con cuidado y respirando con dificultad camino descalzo por aquel pasillo oscuro; siempre palpando con su mano derecha la pared en busca de apoyo y conocimiento de por donde iba. Cuando hubo llegado al final del corto –pero largo para él- pasillo, quedo pasmado al ver que las luces estaba apagadas también.

-Diablos- murmuró.

Con cuidado dio tres pasos y encendió el interruptor; iluminando la sala por completo.
Sus ojos tardaron en acoplarse a la luminosidad y una vez hecho esto; juraba que moriría dé la impresión.

Una persona estaba sentada en uno de los viejos sillones que tenían ahí; esta persona estaba sentada para ser exactos en el sillón de una plaza, vestida con unas botas negras de militar, pantalón negro de mezclilla y una sudadera negra también con gorro tapándole esté la cabeza dejando solo al descubierto cabellos negros azabache y largos.

-¿Q-Quien eres?-tartamudeo aun paralizado cerca de la pared.

-¿Importa?-refuto la persona con una voz sumamente suave.

-C-Creo que si…

-No me creerías si te digo quien soy.- refutó el invitado inesperado.


¿Qué tenía de malo saber quien era él? ¿O ella? Trato de ver su rostro, pero entre más se esforzaba se daba cuenta de que le era imposible distinguir alguna facción de su cuerpo, lo único visible eran sus manos que; solo eran cubiertas sus palmas por unos guantes de cuero. Su piel, se dijo a si mismo, era en extremo pálida. ¿Acaso estaba enfermo?

-¿No tienes miedo?-susurro de pronto sacando al chico de sus pensamientos.

-S-Si…-contesto. Después recordó por qué estaba ahí.- ¿D-Donde esta mi mamá?

-¿La consideras tu madre?

-Yo…

-¿Crees que, a como se porta ella… Puede ser llamada madre?

-Me dio la vida- contradijo el infante.- Me dio la vida, vivo con ella bajo el mismo techo así qu…

-¿Al menos te brinda el amor y el cariño que tanto has anhelado? ¿Acaso siente aquello que ves en películas? ¿Sientes su amor? ¿Su cariño? ¿Su comprensión?- dijo con voz dura.- Acaso… ¿Sientes que le importas?

Oh, había dado en el clavo, se dijo a sí mismo el niño. Sabía donde estaba la llaga y estaba colocando el dedo en la herida. Claro que no sentía nada de eso, es más no conocía el significado de todas esas palabras ni de los sentimientos que veía en televisión o leía en cuento y revistas.
Se quedo callado, afirmando todo lo que aquel extraño le había dicho con su silencio. El extraño solo asintió con la cabeza lentamente, el chico no comprendió esto y le miro con ojos vidriosos.

-¿Quién eres?-preguntó una vez más.

-¿Quieres saber donde está tu madre?

-No lo sé…-contesto en voz baja.

-Tu madre esta muerta.-soltó repentinamente.

Al escuchar aquellas palabras entro en un shock aunque, como había visto en muchas películas; no se sintió como los protagonistas: aterrado, triste, solo; melancólico… desgarrado. Al contrario, hasta cierto punto se sintió feliz.

-¿T-Tu la has matado?-pregunto temiendo la respuesta.

-Si.

-¿Por qué?

-Porque era mi trabajo.

-¿Ella te debía algo? ¿Hizo algo malo?

-No y Si.

-¿Me vas a matar?

-No.

-¿Por qué?

-No es mi trabajo...-dijo poniéndose de pie.-…Aun…

El chico miro la silueta y distinguió que era muy alta y esbelta, y por la complexión de la misma podía asegurar que era un hombre. Observo con cuidado con aquel hombre caminaba tranquilamente por la sala para llegar a la cocina, y en la barra dejo una manzana roja.

-Es hora de irme.

-¿Quién eres?

-Trata de vivir tu ida de ahora en adelante niño.-dijo ignorando su pregunta.- Qué puede pronto nos veamos.

-Gracias.-murmuro el niño con lágrimas.

-¿Por qué?-pregunto confundido él.

-Por haberme librado de esto.-confeso.- no soportaba esta vida que tenía con ella, si es que se le puede llamar vida.

-Ah…-no sabía que más decir.

Aquella silueta camino fuera de la cocina  y paso por un lado del chiquillo, esté quedo pasmado al tener en sus fosas nasales el intenso olor a incienso y flores. Aquel hombre abrío la puerta de la casa del chico, y antes de salir se giro, dejando ver sus cabellos negros y jamás dejando ver su misterioso rostro.

-Hey, niño…-le llamo.

-¿Mande?-levanto el rostro empapado de lagrimas.

-¿De verdad quieres saber quien soy?-pregunto en la puerta.


El niño solo asintió.

Pudo escuchar un ligero suspiro y algo similar a una risa.


-Muchos me temen, otros tantos me tienen respeto y unos cuantos más se hacen llamar “devotos fieles” Pero lo que solo en realidad sé, es que soy el encargado de llevarme las almas de este plano llamado Tierra…

-Perdona, pero… No entiendo.- confeso apenado el niño.

-…Soy odiado por aquellos que no quieren que acorte su vida; amado por otras tantos por librarles de un sufrimiento pero que son ignorantes de los que les depara después de conocerme…-ignoro una vez más al chico.- ¿Y como no temerme? Si soy yo el que les quita la vida. No tengo un nombre, pero aquí en tu mundo, muchos me conocen con diferentes apodos. Solo puedo decirte una palabra: Muerte.

-¿M-Muerte? –dijo con los ojos abiertos.
-Si, Soy la Muerte.

Dicho esto aquella silueta misteriosa camino fuera de la casa, cerrando tras sus espaldas la puerta de aquel pequeño departamento. Dejando dentro a un muy confundido, asustado y aliviado niño.

Cuando por fin pudo hacer procesado la información, no creía lo que había vivido. Y como si hubiera madurado de la noche a la mañana; dejando de ser un niño para convertirse en un hombre, aquel chiquillo de ojos avellanas y cabellos negros, sonrió.

-Te estaré esperando.- Finalizo.







13 de julio de 2012

Pensamientos Inocentes

Deja de mirar hacía atrás; lo único que debes de hacer ahora es mirar hacía adelante; seguir respirando, seguir viviendo; seguir sintiendo... Seguir disfrutando.

Canta tu canción.

Escucha tus latidos.

Nadie impide que sigas con tu camino; por más trabas que te ponga la vida, por más excusas absurdas que te de la sociedad; cree en ti y en las personas que te brindan apoyo con completa sinceridad.

¿Miedo? ¿Dolor? ¿Desconfianza?

Las personas buenas algunas veces necesitan de esto para poder seguir adelante, tener de donde tomar un conocimiento y poder así compartirlo con sus semejantes. ¿Porque tú? Esa es una buena pregunta. Muchas veces las personas en general se preguntan del porque les pasan estas cosas, del porqué son tan desafortunadas y situaciones similares; pero... ¿no se han preguntado que, quizás esto, solo es un escalón más hacía algo mejor?

Solo mira el cielo. Ahí encontrarás una respuesta. El día en el que te encuentres sola sabrás descubrir que la soledad es tu mejor compañera en momentos difíciles de tu vida.

Solo canta tu canción desde el fondo de tu corazón.

¿Ilusiones? ¿ Alucinaciones?


Solo son... Pensamientos Inocentes.

¿De quien?

De quien los está leyendo.